lanzarote | canary islands

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p.n. timanfaya

I have been to the end of the world, and I did not want to return. It is made mountains of fire, passion and sand, of blinding sun, of clear sky and drums music. It is a desert of solidified lava, of infinite colors, of craters, of steam pressing to leave the earth.

A landscape after another one of greens, browns, oranges, reds and blacks, an iron and basalt maremagnum, with roads where suddenly appears a lone palm tree or an amazing flowering plant in that nothing that contains everything; or an orange or white lichen that dress rocks in our way.

I just wanted to get out of this glazed “guagua” that was carrying us along the blacks roads and run from that place, go down, go up and scream, jump in the solitude of a place petrified for decades, and listen to the birds approaching, and observe the tracks of small animals in the sand of coal. And lie there, on the warm soil, and melt into the landscape called ‘malpaís’, contained by the vastness of the ocean.

I have been to the end of the world… and for me it was the beginning of everything. Again.

 

He estado en el fin del mundo, y no quería volver.
El fin del mundo está hecho de montañas de fuego, de pasión  y arena, de sol que ciega, de cielo despejado y música de tambores. Es un desierto de lava solidificada, de infinitos colores, de cráteres, de vapor de agua pulsando por salir de dentro de la tierra.
Un paisaje tras otro de verdes, ocres, naranjas, rojos y negros, un maremagnum de hierro y de basalto, de caminos en los que de pronto aparece una palmera solitaria, o una planta con flores hermosísimas en ese nada que lo contiene todo, o un líquen anaranjado o blanquecino que tapiza las rocas a nuestro paso.
Yo sólo quería poder bajarme de esa “guagua” acristalada que nos transportaba  por los negros caminos y correr por entre ese paraje, descender, ascender y gritar, saltar en la soledad de un lugar petrificado desde hace décadas, y escuchar los pájaros que hasta allí se acercan, y observar las huellas de los pequeños animales en la arena de carbón. Y acostarme allí, sobre la tierra caliente, y fundirme en el paisaje llamado malpaís, contenido por la inmensidad del océano.
He estado en el fin del mundo, que para mí ha sido el principio de todo. Otra vez.

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